Cáritas La Rioja celebra su Retiro de Cuaresma con 70 participantes

- El encuentro, guiado por el delegado episcopal de Cáritas Diocesana de La Rioja, profundizó en el papel del Espíritu Santo y en la pertenencia a la Iglesia en clave de sinodalidad
Cáritas La Rioja celebró el 7 de marzo su Retiro de Cuaresma en el Centro de Convivencias de los Hermanos Maristas, con la participación de 70 personas procedentes de distintos puntos de la región. Entre los asistentes se encontraban sacerdotes, voluntariado y personal de Cáritas La Rioja, Fundación Cáritas Chavicar y Proyecto Hombre La Rioja.
El retiro fue impartido por José Andrés Pérez, delegado episcopal de Cáritas Diocesana de La Rioja, y se estructuró en dos meditaciones, acompañadas de tiempos de oración personal y reflexión, además de la celebración de la Eucaristía. Al finalizar el retiro, muchos de los asistentes compartieron mesa y experiencias durante una comida en el mismo centro de convivencias, fortaleciendo los lazos de comunidad y reflexión.
Meditaciones
La primera meditación invitó a recuperar la conciencia de que escuchar al Espíritu Santo es esencial para la vida cristiana. Se subrayó su papel como constructor de comunidad, realizando en la Iglesia lo que realizó en Jesús: hacer de la vida compartida una fuente de fraternidad.
Además, se puso el acento en el Espíritu como fuerza de valentía y como quien comunica el “saber de Dios”: una sensibilidad que ayuda a vibrar ante la Palabra, el testimonio de otras personas y el sufrimiento de quienes viven en pobreza, recordando que el Reino es un don para todos y que Dios se sitúa de manera preferente del lado de los más vulnerables.
La segunda meditación abordó la pertenencia a la Iglesia en clave de sinodalidad, entendida no como un evento puntual, sino como un estilo de vida. Desde el impulso del Concilio Vaticano II y del papa Francisco, se recordó la imagen de la Iglesia como Pueblo de Dios que camina unido anunciando la Buena Noticia.
En este marco, se invitó a vivir la sinodalidad como un modo concreto de relacionarse: escuchar, sumar, discernir en común, acoger diferencias y crear juntos, con apertura a toda la realidad y, de manera especial, a los pobres. Se subrayó que el discernimiento cristiano no es neutral y que la mirada sinodal se aprende también desde las periferias geográficas y existenciales, donde se hacen más visibles las heridas de la sociedad.



